El Renacido

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Querétaro es un renacido. No, tampoco es un ave Fenix, es un Gallo, lamentablemente el Gallo no puede echar el vuelo a andar, está en su ADN. Entonces ¿por qué es un renacido?. ¿Será por la cantidad incontable de jugadores, directivos y entrenadores que han desfilado por el Corregidora? o más bien es por las franquicias que han ido y venido a través de estos 70 y pico de años de historia albiazul.

Quizá es un renacido, porque en sus fieles seguidores, los de verdad y que sí representan a Querétaro, renuevan esperanzas cada semestre. Puede ser que en esos miles que compran la camiseta y el acceso al juego esté la mística de este constante renacer emplumado. El verdadero espíritu del Gallo, no reposa sobre aquellos ídolos que se pueden contar con los dedos de la mano. Sino en ese desconocido que volvió tradición el ir al coloso del Cimatario cada 15 días, sin importar si era bajo el glamour del máximo circuito o en una división de plata que también conocen.

Ayer después del gol de la visita cementera, las caras largas en los jugadores era evidente. Un Aguerre que se volvió referente jornada a jornada y que no pudo contener las lágrimas al consumarse la derrota, fue el vivo ejemplo de lo que muchas otras veces el aficionado queretano ha sentido al pasar los años.

Pareciera que Querétaro está condenado a ese vuelo inestable, corto, bajo, casi a nivel del suelo; que ese destino está en el ADN de esta plaza. Y así, con esos altos y bajos, glorias y penas, evitando el descenso cada cierto tiempo y venciendo a los gigantes de vez en cuando es como el Renacido vuelve a comenzar.

Dos juegos más quedan en este, rarísimo y doloroso Clausura 2022; una visita a Tijuana y una despedida en casa frente a Juárez. En Mayo puede haber noticias del cuadro de los arcos. Mientras eso sucede, quizá haya que renacer una vez más.