El 2 de noviembre no se olvida

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Han pasado ya dos años y tres meses desde que Gallos Blancos obtuvo su primer título en la primera división. El equipo comandado por Víctor Manuel Vucetich logró lo impensado y con un jugador menos levantó el título de la Copa Mx.

Era un miércoles poco común en la ciudad, ya que aquel día se palpitaba desde temprano la ansiedad por ir a la cancha para ver a la Azul y Negro en acción. Los alrededores del estadio se fueron llenando y la gente realizaba la tradicional caminata de Quintas del Marqués hacia los linderos del Estadio Corregidora. La ilusión era lo único que no faltaba.

Ya en la tribuna, la Resistencia desplegó la mítica calavera con la leyenda “Juramos amarnos hasta la muerte”. Poco a poco, la manta cubrió a los seguidores queretanos y el “Dale, dale Querétaro” se escuchó por toda la ciudad. Se sentía una vibra poco común en el Estadio, una vibra de campeón.

Empezado el partido, el nerviosismo se apoderó de muchos de nosotros, su servidor, soltó una que otra lágrima tan solo de la presión. Con el tiempo, la figura de Tiago Luis Volpi fue creciendo y al final de la noche su leyenda se hizo eterna. Al minuto 70, parecía que Andrés Rentería le robaba la ilusión al aficionado albiazul, no obstante, a pesar de su tonta expulsión, el pragmatismo de Víctor Manuel Vucetich se impuso en la cancha y llevó el encuentro hasta la tanda de penales.

Desde los once metros, Tiago Volpi se hizo gigante. Su figura fue completamente colosal ante los cobradores de Chivas que se achicaron al ver al titán brasileño. El arquero y héroe albiazul atajó dos penales y anotó uno más. Por primera vez en más de sus 60 años de historia, el aficionado a la playera Azul y Negra pudo gritar “Campeón hay uno solo, se llama Gallos Blancos, Querétaro es campeón”.