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“La inercia puede cambiar” por Paco Chimal

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Peor no puede estar Querétaro. Último en la general, peor defensiva del Clausura 2019 (con 13 tantos en contra) y apenas la segunda peor ofensiva con dos dianas (sólo por encima de Veracruz que aún no marca). Así que, como dicen en mi pueblo “de lo perdido… lo encontrado”.

Este sábado, el equipo que comanda Rafael Puente del Río recibirá a Pumas en el marco de la jornada 6 en la LigaMX. Los unamitas son 16 en el presente torneo, aún no conocen lo que es ganar, han empatado en tres ocasiones y tienen una diferencia de goles de menos dos, resultado de cuatro goles a favor y seis en contra.

El equipo universitario no sostuvo más a David Patiño en el timón de los Pumas y decidió apostar por Bruno Marioni. Grupo Imagen, en cambio, ha sido paciente y consecuente con el mal paso en la gestión de Rafael Puente del Río. Tanto el entrenador como la directiva mantuvieron la calma luego de la goleada ante León, de la derrota ante América –ambos en torneo de Liga- así como después de la derrota ante Zacatepec en el torneo copero.

Hasta por probabilidad, ya es hora de que Gallos gane. El futbol mexicano es irregular e impredecible; el partido entre Querétaro y Pumas es un duelo no sólo de pronóstico reservado, sino también un encuentro de poca monta. Ambos han transitado en el presente torneo por la calle de la amargura.

Particularmente en el caso de Gallos, es evidente que el discurso de la amplitud y profundidad es insostenible. El tema de procurar dar espectáculo y que el equipo se distinga por el amor propio no ha bastado. En cualquier competencia del futbol contemporáneo, los equipos comparsas, esos que pocas veces alcanzan las instancias finales están obligados a entregarse, a compensar la carencia de talento con esfuerzo, actitud, intensidad y trabajo de conjunto.

Las escuadras poderosas tienen individualidades que marcan diferencia; elementos talentosos que aparecen en los momentos importantes. Gallos no es, al menos en estos momentos, un cuadro que tenga jugadores puntuales que asuman responsabilidad en situación de crisis. Si no hay calidad y no lo compensas ni con orden, ni con disciplina ni con juego de conjunto, es bien complicado.

El torneo se empieza a hacer adulto y Querétaro no tiene ni pies ni cabeza. Si en otros momentos se exigía regularidad y concentración, ahora se apela al menos a la dignidad y la vergüenza deportiva. El amor propio es la última instancia y la forma más elegante y políticamente correcta para señalar que no se tiene calidad.

Si bien, no toda la responsabilidad es de Rafael Puente del Río, está claro que el timonel queretano está pagando el derecho de piso por su juventud y las consecuencias de una mala planeación. Los refuerzos llegaron tarde y quién sabe cuánto tiempo tardarán en estar a punto; la salida de jugadores clave descompuso la estructura de un cuadro otrora animador de la LigaMx.

Puente es un perfecto analista, es claro en sus conceptos, en sus palabras y en su gestión; sumado a ello ha mostrado en varias ocasiones, su buena lectura de juego. Este torneo, como la generalidad del plantel, se ha nublado y los rivales han evidenciado y aprovechado las falencias tácticas al igual que las desatenciones.

Jugadores fundamentales no atraviesan un buen momento, la pelota parada no es solución en el trámite de los partidos, la zaga da una de cal y dos de arena, Gallos no contiene en medio campo, el cuadro no es profundo ni amplio, la necedad por salir jugando no funciona cuando no tienes elementos con buen pie, la postura audaz en el dibujo táctico ha permitido que los contrincantes saquen provecho de los espacios que ello genera.

Soy un convencido de que la filosofía de juego de Puente y sus muchachos es genuina, pero para su mala fortuna, el golpe de realidad los tiene en el sótano de la general. La mal racha es insostenible y este sábado, la inercia puede cambiar porque al final de cuentas… peor no puede estar Querétaro.