“El hilo se corta por lo más delgado”: Gabriel Corral

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Guadalajara, Jalisco, 22 de agosto de 2020. , durante el juego a puerta cerrada de la jornada 6 del torneo Guard1anes 2020 de la Liga BBVA MX, entre Rojinegros del Atlas y Gallos Blancos del Querétaro, celebrado en el estadio Jalisco. Foto: Imago7/ Víctor Pichardo
Gabriel A. Corral Velázquez

El texto que ahora tienen frente a ustedes, lo había preparado la tarde del domingo, luego de largas horas reflexivas. Mi escrito original, en efecto iría sobre el trabajo de los técnicos porque en efecto era un secreto a voces que los ajustes irían por ahí.

Al final, sucedió lo que sabíamos era un hecho. Los aficionados, hinchas, a Gallos Blancos sabemos lo que es pasar tragos duros, derrotas, descensos, horas bajas y planteles limitados. Esto no es nuevo y tenemos la piel curtida para todo ello, en resumen lo que vivimos no es para nada nuevo. Dentro de todo eso, también hemos vivido y sufrido un sinfín de cambios de director técnico, algunos justificados, otros no tanto.

No me voy a detener en si el cese de Alex Diego tiene justificación o no, a todas luces el equipo no demuestra en la cancha el fútbol que alcanzó cuando se goleó al América, cuando quizá fue el punto más alto del torneo y, casi como maldición, luego de ese triunfo el equipo se vino en estrepitosa caída, sin idea, sin fútbol y con mucha improvisación en las alineaciones y ajustes durante los partidos.

¿Para qué queremos a un director técnico? ¿Qué hace? ¿Por qué es importante en equipo? El Director Técnico no solo pone alineaciones, su trabajo trasciende la cancha. Es el profesor del equipo, observa, analiza, discute, enseña. Muestra en cada partido y en cada entrenamiento el temperamento que debe caracterizar al grupo de jugadores que tiene a su cargo. Da cuenta del valor con el que se debe disputar cada partido y conoce las virtudes y defectos que tiene el plantel con el que cuenta.

Es en quien recae toda la responsabilidad no solo deportiva sino formativa de los jugadores, aun siendo profesionales de primera división. No hay que olvidar que muchos de ellos son jóvenes con larga carrera por delante, futbolística y posterior a la retirada de ámbito competitivo.

Por todo ello, es de llamar la atención cómo es fácil señalar al técnico como el único responsable, aún para los que somos aficionados. Cuando un equipo falla, o tiene una baja de juego inmediatamente volteamos al banco y verlos, independientemente de si son culpables o no de la marcha del equipo.

En estos tiempos de inmediatez, es difícil planear a mediano y largo plazo son raros los Alex Ferguson o los Ricardo Ferretti con diez años en un club. Sin embargo, la planeación deportiva y las estrategias deben integrar ese perfil de profesor que se busca integrar porque de ello depende no solo el trayecto deportivo sino el humano, el formativo.

Es claro que el reto es mayúsculo cuando la baja de juego o las decisiones no son las adecuadas o es limitado el material humano, pero eso se corrige si se trabaja más allá de la cancha y se instruye en una misma visión, con un claro objetivo. Después la pelota rueda y puedes ganar o perder eso es parte del juego lo importante es no perder la perspectiva, de otra manera, el hilo se vuelve a cortar por lo más delgado.