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“El día en el que los minutos parecieron horas” por Diego Rubalcava

Buenas, buenas. Aquí estamos nuevamente iniciando un torneo (yo, como los extranjeros: aparezco por ahí de la cuarta o quinta jornada), pero bueno hay mucho de que platicar de estos Gallos Blancos.

Santa Claus se portó bien y trajo bastantes regalitos, aunque tampoco era cuestión de echar las campanas al vuelo. Vamos hablando con la neta, en Gallos lana hay y mucha, y también es una realidad que los últimos torneos la directiva había descuidado mucho al equipo (las prioridades de la empresa propietaria de Gallos Blancos eran otras), y pues por fin acá (cuando ya sentían los pasos en la azotea del descenso) nos pusimos a hablar en serio y a armar un equipo respetable.

Dicho lo anterior, hablemos de lo que pasó el sábado contra los ti-gue-res. Un partido que, según mis conocimientos en leyes, atentó contra los derechos humanos de los que atendieron al Estadio Corregidora. Medio tiro a gol y 150 faltas después, nos fuimos como empezamos (solamente que con poquitas menos ganas de vivir, probablemente). Nada para nadie en el partido correspondiente a la tercera jornada del Clausura dos dieciocho.

A ver, sí, sí… el resultado es bueno. Hay que recordar que la última vez que vino Tigres al Corregidora nos llenaron la canasta. Sin embargo, el funcionamiento sí deja que desear. Con lo que hoy hay se puede jugar mejor. Pero el del sábado fue un equipo gris al momento de atacar y que, sigue, dependiendo mucho de su portero es algo que chance nos haga salvarnos del descenso, pero que nos complique las cosas para pensar en liguilla.

Sí, falta esperar a ver que pasa cuando Puch esté de nuez y Joel Sánchez debute en la media cancha de Luis Fernando Tena, pero aún así, hay que atrevernos un poco más en las formas. Contra lobos se ganó, pero tampoco fue un recital, y pues contra Tigres lo mejor fue que se sumaron puntos.

Tampoco soy un Grinch, la cosa pinta bien, y si ahorita tuviera que apostar todo mi presupuesto a la salvación o al descenso de los Gallos, sin duda, lo haría porque nos quedamos en primera. Pero, como decía la Trevi: hay que soltarnos el pelo, vestirnos de reina, ponernos tacones, pintarnos y ser bellas. Bueno, no tanto así, solamente soltarnos el pelo, intentar comer en la mesa de los adultos y dejar de ser el bully en la mesa de los niños.

Esto va empezando, tenemos la ventaja que en Veracruz la única alegría es la del carnaval porque en el Pirata Fuente la cosa nomás no camina, entonces podemos intentar ser más irreverentes, desfachatados, jugar a ganar y dejar de jugar a no perder.

Por lo pronto, nos leemos la próxima semana. Hasta entonces, vámonos riendo y que digan que estamos locos. Las mentadas de madre, memes de perritos y fotos indecentes son a @diegort_ en Twitter.

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