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“¿Y si siempre jugamos de visitante?” por Diego Rubalcava

Amigos de Instante Gallos, que gusto poder compartir estas líneas, a partir de ahora, semanalmente con ustedes. Más gusto sería que tú, sí tú, dueño de una marca con visión, dueño de una marca exitosa, decides tener un momento de brillantez y patrocinar esta sección y así ayudar a un pobre obrero de la comunicación (yo) a vivir un poquito mejor.

En fin, hablemos de lo que nos interesa: los Gallos Blancos. He de confesarles que el partido del sábado lo vi trabajando, por lo que me encontraba en total estado de sobriedad. Algo que tiene pros y contras. Por un lado pude hacer un análisis, según yo, un poco más sensato, pero por el otro fue un sábado por la noche muy, pero muy triste.

Estos Gallos nos están mal acostumbrando a hacer las cosas sorprendentemente bien en los escenarios, en teoría, más complicados y a decepcionarnos cuando las cosas deberían ser un poquito más accesibles. El primer tiempo de los queretanos fue marcado por un pánico escénico preocupante. Defendían 10 y Stum vagaba por la delantera sin un rumbo muy definido que digamos.

Pero cuando, como Gloria Trevi, el Jimmy decidió soltarse el pelo, las cosas cambiaron. Existieron pasajes en el encuentro en los que Gallos puso en contra de las cuerdas al campeón, sí al campeón, del futbol mexicano. Equipo que hoy es el único sin triunfos en lo que va del torneo pero bueno, lo bailado nadie se los quita.

Es una realidad que el plantel de los Gallos es muy cortito. Se está trabajando muy, pero muy bien, en fuerzas básicas y los resultados ahí están: tienen nombre y apellido. Pero cuando buscamos en el plantel jugadores de peso y experiencia, en ocasiones nos quedamos cortos. Everaldo Stum se esfuerza por demostrar cosas muy rescatables, pero en ocasiones le faltan cinco centavos para el peso. Javier Güémez se acerca, pasito a pasito, suave suavecito, al nivel que lo llevó a los reflectores cuando jugaba en Tijuana. Pero sigue haciendo falta el talentoso que lleve la pelota de los mediocampistas a los delanteros.

Sacar un punto de la cancha de Chivas siempre va a ser bueno (cómo sea y cuándo sea), así como fue buenísimo el puntito del Volcán y el triunfo en el Azteca. Pero si estos Gallos no se hacen fuertes, ya, en casa, pensar en la liguilla va a ser más complicado que pensar a Connor McGregor ganándole a Rocky Balboa.

Por cierto, y solo como apunte, el sábado entró de cambio Jesús Godínez, joven futbolista de Chivas. Nada más, por si alguien lo conoce, dígale que por favor, POR FAVOR, cuando meta su primer gol en primera división festeje sacando una lunchera, un gafete y dos o tres tuppers con su chicharrón en salsa verde, yo se los invito.

En conclusión, sentimientos encontrados este fin de semana. Preocupa ver que, en ocasiones, la propuesta de futbol del Querétaro sí es muy rupestre, pero hay algunos flashazos que nos demuestran que hay un camino que seguir. Viene una semana de pausa, algo que tiene que servir al Jimmy y su cuerpo técnico para encontrar cierta regularidad y, sobre todo, convencer a sus futbolistas que pueden sentirse bien con el papel de protagonista. Que entiendan que cuando el Gallo juegue ante su gente, debe saber desarrollarse en el rol principal, llevar la voz cantante en la Corregidora.

En fin, hasta la próxima semana (RT mil hasta que esta humilde columna llegue hasta Jesús Godínez), por lo pronto vámonos riendo y que digan que estamos locos.

Mentadas de madre, muestras de cariño y fotos indecentes a @diegort_.

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